Sarmiento 639 PA – Rosario

ANTECEDENTES
El Centro Mundial de Estudios Humanistas es un organismo que forma parte del Movimiento Humanista, basado en la corriente de pensamiento conocida como Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista. Ésta se encuentra expuesta en la obra de Silo y en la de los diversos autores que en ella se inspiraron.
Este pensamiento, que implica también un sentimiento y una forma de vivir, se plasma en múltiples campos del quehacer humano, dando orígen a diversos organismos y frentes de acción. Todos ellos se aplican en sus áreas específicas pero con un objetivo en común: «humanizar la tierra», contribuyendo así a aumentar la libertad y la felicidad del ser humano. Asimismo tienen en común la metodología de la No-violencia Activa y la propuesta del cambio personal en función de la transformación social. Read the rest of this entry »

El V Simposio del Centro Mundial de Estudios Humanistas (sub-sede Américas) se llevará a cabo los dias 28, 29 y 30 de octubre en la ciudad de Asunción del Paraguay. He aquí su encuadre temático general:

LA REVOLUCIÓN HUMANA NECESARIA

En el transcurso de la historia, el Ser Humano ha protagonizado múltiples revoluciones en numerosos campos.
Estos saltos no lineales se han producido en momentos en los cuales la organización social y los valores vigentes ya no dan respuesta a las necesidades de conjuntos humanos en crecimiento.
Esa es la situación en el momento actual a nivel mundial. El tema de la Revolución adquiere entonces una relevancia central.
Así es que, en todas las latitudes, se levanta el clamor por transformaciones profundas, al tiempo que surgen experiencias novedosas que anuncian futuros posibles.

De este modo, mientras la violencia en sus distintas expresiones física, económica, racial, religiosa, sexual, psicológica o moral continúan derramando dolor y sufrimiento, también emerge una nueva sensibilidad que afirma la compasión, la libertad, la diversidad, la creatividad, la convergencia, el cuidado del medio ambiente tomando el bienestar y la evolución del ser humano como eje central y a la noviolencia como metodología de acción y estilo de vida.

Estamos situados ante opciones claras: podemos dejarnos llevar por el transcurso mecánico de los acontecimientos, con la perspectiva probable de que crezca el absurdo y la destrucción, o podemos buscar darle un nuevo sentido intencional a los eventos, afirmando la posibilidad de construir un entorno social e interpersonal no violento. En esta elección intervendrá necesariamente la reflexión sobre las características de la conciencia activa e intencional del Ser Humano, para decidir entre determinismo y libertad, entre venganza o reconciliación, entre deshumanización o humanización crecientes, entre conservación o revolución.

Ante la manipulación y la censura que hoy aparecen ligadas a este término por parte de los formadores de opinión al servicio del poder, sostenemos la necesidad de una revolución social que modifique sustancialmente las condiciones de vida de los pueblos, una revolución política que transforme la estructura de poder vigente, una revolución interpersonal que permita un nuevo modo de relacionarse entre los seres humanos y una revolución espiritual que abra el horizonte de una renovada reflexión y experiencia sobre el sentido de la vida.

Esta revolución mundializada, noviolenta, inclusiva y abierta, donde lo diverso converge buscando lo común, parece hoy ya estar en marcha en el corazón, la imaginación y la acción de muchas personas y colectivos. Sus protagonistas somos los seres humanos, quienes transformando también nos transformamos.

El V Simposio del Centro Mundial de Estudios Humanistas nos convoca a reflexionar, a intercambiar visiones, a compartir experiencias sobre esta revolución necesaria y urgente.

Una revolución que, por propósito, por actor y a la vez por destinatario, podemos llamar “LA REVOLUCIÓN HUMANA NECESARIA”

Místicos y militantes hacia una Nación Humana Universal

¿Qué existió primero: el huevo o la gallina?

La pregunta sirve para ilustrar una forma lineal de pensar, que claramente no permite entender el mundo. Es evidente que la gallina no puede existir sin el huevo, ni el huevo sin la gallina. Ambos términos corresponden a una misma estructura que se despliega en el tiempo en diferentes momentos, mostrándose sucesivamente como huevo o como gallina, según el momento considerado. De modo que la respuesta correcta podría ser: “ambos surgieron a la vez, dentro del proceso de evolución de las diversas formas de la vida”.

Algo similar ocurre, cuando se consideran las relaciones entre el individuo y la sociedad.

El ser humano (como individuo) se constituye en una sociedad, y la sociedad se constituye por medio de la interacción entre los diversos individuos. Sociedad e individuo también forman parte de una misma estructura, de modo que, teóricamente, cualquier cambio en uno de los términos debería terminar afectando al otro tarde o temprano.

No obstante, lo que sucede en la práctica es que muchos cambios sociales no logran consolidarse debido a las “fallas humanas”. Se produce un cambio social, pero los individuos que lo han llevado a cabo, así como los miembros de la sociedad en general, mantienen en su interior numerosas “lacras” del sistema anterior. De este modo el cambio retrocede, y se vuelve al sistema anterior, con el peso adicional del fracaso y la desilusión de los militantes que trabajaron por ese cambio. Tal cosa sucede casi siempre que se desconoce la importancia del cambio interno. Hay ejemplos en todos los niveles.

Por otro lado, hay ciertos místicos que imaginan que es posible un cambio gradual de la humanidad por medio de la evolución conciente de los individuos, y apuestan a esta idea todos sus esfuerzos, desestimando la importancia de los cambios sociales y políticos. Hemos conocido mucha gente valiosa en esa posición, que ha terminado abandonando sus ideales porque la situación material en que se vieron envueltos los sumió en una profunda crisis, y no pudieron satisfacer ni sus mas elementales necesidades. Si tal cosa puede sucederle a algunos que han alcanzado cierto nivel de conciencia, ¿qué puede esperarse de las grandes mayorías que viven dia a dia luchando por sobrevivir en un mundo cada vez más carenciado, hostil y violento? Si el ser humano no puede superar el nivel de supervivencia, no tendrá energía libre para poder evolucionar más allá del nivel elemental de la vida orgánica.

En estos dos errores caen muchas personas de buena voluntad, los unos creyendo que es posible cambiar el mundo sin cambiar el ser humano, y los otros creyendo que puede haber un cambio humano sin un cambio en la sociedad.

Silo, como fundador del Movimiento Humanista, promovió desde el principio la idea del cambio simultáneo del individuo y de la sociedad. Trató de constituir dicho Movimiento como una conjunción de místicos y militantes, luchando muchas veces con la dificultad de las creencias y preferencias personales. Porque los que tienen formación de militantes sienten gran resistencia ante la idea de “meterse consigo mismos”, mientras que los que son místicos evitan considerar ideas o actividades sociales y políticas.

La postura más coherente y la que tiene más posibilidades de generar un cambio esencial y sostenible, es la del cambio simultáneo del individuo y la sociedad. Esto significa que aquellos militantes que llevan adelante una actividad social, deberían estudiarse a sí mismos y buscar formas de evolucionar como seres humanos, dejando atrás los condicionamientos recibidos de ese sistema que quieren transformar. Por la otra parte, los místicos deberían comprender la necesidad de trabajar por la construcción de una sociedad más justa y solidaria, y por cambios en la educación general, que permitan fortalecer valores humanistas en desmedro del dinero, el placer y el prestigio que son los valores principales del mundo actual.

En lo que se refiere al cambio social, representado para nosotros en la imagen de una Nación Humana Universal, proponemos los siguientes principios generales:

1- Ubicación del ser humano como valor y preocupación central, por encima de valores tradicionales como la patria, dios, ciertos sistemas económicos y sociales, etc.

2- Igualdad de todas las personas. Ningún ser humano por encima o por debajo de otro, e igualdad de oportunidades para todos.

3- Reconocimiento de la diversidad personal y cultural, y repudio hacia toda forma de discriminación.

4- Libertad de ideas y creencias.

5- Tendencia al desarrollo del conocimiento por encima de lo aceptado como verdad absoluta.

6- Repudio de la violencia física, económica, racial, religiosa, psicológica y sexual.

En lo que se refiere al cambio interior, al sentido de la vida y la espiritualidad, reproducimos un capítulo del libro La Mirada Interna (de Silo) que dice así:

“La verdadera importancia de la vida despierta se me hizo patente”.

“La verdadera importancia de destruir las contradicciones internas me convenció”.

“La verdadera importancia de manejar la Fuerza a fin de lograr unidad y continuidad, me llenó de un alegre sentido”.

Considerando el largo camino que debe recorrer la humanidad para llegar a una Nación Humana Universal, seguramente mucho queda por decir en los dos sentidos que hemos venido considerando hasta aquí. Nos basta por el momento con señalar esta doble dirección y apuntar algunas características que permitan iniciar la marcha. La diversidad humana y el lenguaje de los nuevos tiempos permitirán precisar las formas y los procedimientos. Pero si el ser humano está llamado a poblar las estrellas, si está en su destino la independencia de su lugar de orígen, algo muy parecido a lo que hemos venido proponiendo aqui le puede servir de brújula, en su aventura entre los infinitos seres y los infinitos mundos.

Nada mas. Muchas gracias

Daniel León

Rosario, junio de 2016

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